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Produce tu propia energía

No pones dinero. Pones el tejado.

Si tienes una nave grande y consumes poco, o consumes de noche, el autoconsumo no te sale. Pero la cubierta sigue valiendo: un inversor pone la instalación, la explota durante un plazo largo y tú cobras una renta por metro cuadrado.

Qué inversión pide
Ninguna.La instalación, el mantenimiento y el riesgo los pone el inversor.
A quién le sirve
Naves y cubiertas grandes con poco consumo propio.Logística, almacenes, agroindustria, edificios con actividad nocturna.
Cuándo NO sale a cuenta
Si vas a consumir tú esa energía.Autoconsumir vale bastante más que la renta. Si puedes, autoconsume.
La decisión de fondo

Renta segura o ahorro mayor.

Son dos caminos que se excluyen sobre la misma cubierta, y la diferencia es de cuánto vale cada kWh. Autoconsumido vale lo que te cuesta comprarlo, impuestos incluidos. Cedido a un inversor vale lo que él te pague de renta, que es una fracción.

Por eso el alquiler de cubierta no es "la opción cómoda": es la opción para quien no puede aprovechar la otra. Tiene sentido cuando tu consumo es pequeño frente a la superficie disponible, cuando consumes de noche, o cuando no quieres ni puedes inmovilizar capital.

También hay fórmulas intermedias, donde el inversor instala, tú autoconsumes una parte a un precio pactado y él se queda el resto. Suelen ser lo mejor de los dos mundos cuando tu consumo cubre solo una parte de la cubierta.

Lo que hay que leer con lupa

El contrato dura más que muchas empresas.

Estos acuerdos son a largo plazo, y eso obliga a mirar cosas que no se miran en un contrato de luz: quién responde de las goteras si hay que tocar la cubierta, quién paga el refuerzo estructural si hace falta, qué pasa si vendes la nave, y —la más importante— en qué estado se te devuelve la cubierta al final y quién paga el desmontaje.

También conviene fijar qué ocurre si tu consumo crece con los años: si dentro de siete años metes una línea nueva y empiezas a consumir de día, quieres poder acceder a esa energía en condiciones razonables, y eso se negocia al principio o no se negocia.

Cómo lo hacemos

Cuatro pasos, y el primero es gratis.

01Comprobamos que sea tu mejor opción

Con tu curva de consumo. Si sale que te renta más autoconsumir, te lo decimos y no seguimos por aquí.

02Valoración de la cubierta

Superficie útil, orientación, estado, estructura y acceso a red. De ahí sale cuánto vale realmente tu tejado.

03Búsqueda de inversor

Se compara más de una oferta: renta, plazo, reparto y condiciones de salida no se parecen tanto entre sí como aparentan.

04Revisión del contrato

Con el foco en lo que pasa al final y en lo que pasa si algo cambia: venta del inmueble, obras, crecimiento de tu consumo.

Lo que conviene preguntar

Las dudas que salen siempre.

¿Cuánto se paga por metro cuadrado?

Varía tanto por zona, tamaño, estado de la cubierta y acceso a red que cualquier cifra general sería inventada. Lo honesto es valorar tu cubierta concreta y pedir más de una oferta: la diferencia entre la primera oferta y la mejor suele ser considerable.

¿Me puedo quedar parte de la energía?

En muchos acuerdos sí, y es donde más valor se puede sacar. Se pacta una parte de la producción para tu autoconsumo a un precio cerrado y el resto se lo queda el inversor. Conviene plantearlo desde el principio, porque condiciona el diseño de la instalación.

¿Y si vendo la nave?

El contrato sigue vinculado al inmueble, así que es algo que hay que dejar bien atado y que el comprador tendrá que aceptar. No es un impedimento —hay mucha nave vendida con placas encima— pero sí un punto que se negocia al firmar, no al vender.

Suele ir junto con

Si esto te encaja, mira también.

Antes de firmar nada

Cuánto vale tu cubierta.

Y si te renta más aprovecharla tú. Con una factura y los metros de tejado empezamos a responder las dos cosas.